Con el comienzo del verano también cambia la manera de abrir una botella. Apetecen cosas más frescas, más directas y más fáciles de compartir. Vinos para un aperitivo al final del día, cuando todavía queda luz, corre algo de aire y basta con poner unas cuantas cosas sobre la mesa para que el plan funcione.
En ese momento, las burbujas secas siguen siendo una apuesta segura. Van muy bien con patatas fritas, aceitunas, almendras tostadas, quesos curados o unas anchoas. Pierre Péters Cuvée de Réserve Grand Cru encaja muy bien ahí, igual que Cà del Vént Nuvola VSQ Brut Pas Operé si apetece una burbuja con un punto más libre y más de vino.
Los blancos frescos y con pulso funcionan especialmente bien con gildas, boquerones, conservas, espárragos blancos, queso de cabra o una coca de verduras. En esa línea, de la bodega Pietracupa Greco y Fiano 2022 son dos botellas especialmente buenas para esta época: blancos con frescura, tensión y suficiente fondo como para aguantar bien la mesa sin perder ligereza.
Y si el aperitivo se alarga un poco más, un tinto ligero también puede funcionar muy bien con cecina, embutido fino, setas, tortilla o una empanada. Timo Mayer Bloody Hill Villages Pinot Noir Panton Hill va justo en esa dirección.
Al final, no hace falta complicarlo mucho: una botella fresca, algo bueno para picar y tiempo para quedarse un rato más.
Tapa de Alcachofas con jamón ibérico de nuestro Restaurante Cuenllas
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