Monastrell de mi vida.
En el altiplano de Jumilla, donde la viña ha convivido durante generaciones con una dureza casi mineral, hay proyectos que no nacen para destacar, sino para permanecer. Bodega Cerrón es uno de ellos. Los Hermanos Cerdán no han construido una bodega en el sentido más convencional. Han hecho algo más complejo y, a la vez, más sencillo: han decidido escuchar. Escuchar a la tierra, a las variedades que llevaban décadas —en algunos casos siglos— adaptándose a un paisaje extremo, y a una memoria...